martes, 27 de enero de 2009

“En el país existe aun intolerancia”

27 de enero 2009. fuente: elcaribe.                                                                

A propósito de la puesta en circulación el jueves 29 de este mes de su nuevo libro, que es un compendio de testimonios de víctimas de la intolerancia política.

El abogado y escritor Ramón Antonio Veras hizo un llamado a los jóvenes para que luchen por el establecimiento de una democracia más sana y funcional, con fortaleza suficiente para enfrentar lacras como la corrupción y asegurar un mejor futuro para todos, donde no haya privilegios irritantes y la justicia mida con la misma vara a todos los ciudadanos, sin importar su condición económica o social.

Al ser entrevistado por El Caribe, dijo que se animó a entregar al Archivo sus documentos personales, porque ahora esa institución está dirigida por el historiador Roberto Cassá, un profesional que le merece entera credibilidad, debido a su probada trayectoria de seriedad profesional.

¿Cómo surgió la idea de este nuevo libro suyo, titulado “De la calle a los estrados, por justicia y libertad”, que será puesto en circulación próximamente?

Desde hace muchos años había heredado la idea de poner en manos del Archivo General de la Nación todos mis documentos personales, escritos, artículos, informaciones, tanto nacionales como internacionales.

Pero las personas que estaban al frente del Archivo no me generaban confianza, pero ahora con la presencia del doctor Cassá en el Archivo, creí haber llegado el momento de poner en manos de este organismo mis papeles, y así lo hice recientemente.

Deposité en manos del Archivo el cien por ciento de mis documentos, artículos, escritos personales, familiares y confidenciales, porque creo que el doctor Roberto Cassá merece confianza pública, como persona, como historiador, y como hombre vinculado con los sectores que en este país se han interesado porque la República Dominicana tenga un futuro mejor.

Y dentro de esos documentos que deposité en manos del Archivo, el equipo del Archivo encargado de los testimonios escogió un trabajo que yo había preparado, donde yo narro parte de mi vida como estudiante secundario, como estudiante universitario y mis vivencias en el ejercicio de la profesión de abogado desde el 1967 hasta el 80.

Entonces, ese documento, el Archivo General de la Nación lo ha publicado ahora en un libro con el título “De la calle a los estrados por justicia y libertad”.

A propósito de eso me llama la atención que tú hablas de varios episodios y  con los testimonios referentes a varios personajes, muchos de los cuales están todavía presentes en la vida nacional, pero de todos solo aparece en la portada una foto de Jorge Puello Soriano (El Men) junto a una tuya. ¿Por qué el Men?

El libro se divide en 25 capítulos y en ellos  hay 3 personas que para mí simbolizaron ejemplos de víctimas de la intolerancia política, y esas personas fueron Lorenzo Enrique Vargas, el sombrerero; Onelio Espaillat Campos y Jorge Puello Soriano, el Men.

De estos tres dominicanos ejemplares solamente vive todavía Jorge Puello Soriano, y por eso yo sugerí que en la portada de la obra figurara él, un dominicano humilde, sencillo, honesto, desprendido, consecuente; ha formado parte de la historia de este país desde hace más de 50 años, y Jorge Puello Soriano nunca le ha pasado recibo al pueblo dominicano, contrario a muchos vivos que andan por esas calles de Dios; unos se dicen viejos robles, otros luchadores, etcétera, etcétera, cobrando en nombre de su lucha a favor del pueblo dominicano
 
Usted que ha sido un observador agudo de la vida política contemporánea en el país, ¿podría decirnos si observa todavía en la actualidad rasgos de intolerancia?

Lamentablemente, todavía en  nuestro país desde las alturas del poder del Estado se manifiesta la intolerancia política; no se acepta el debate de las ideas, y eso muchas veces lo vemos hasta en los medios de comunicación.

Se les da pellizco a determinados medios de comunicación si mantienen una posición coherente, limpia, decente, correcta, porque una sociedad como la nuestra, está agrietada, deteriorada, desde arriba hasta abajo, y donde el fenómeno de la corrupción constituye una fuerza más profunda y más firme que todas las instituciones del Estado.

Y si ayer, durante, por ejemplo, los 12 años de la gestión gubernativa del doctor Joaquín Balaguer se escuchaban acciones de La banda, de los incontrolables, hoy no vemos esas organizaciones, pero se ejerce la intolerancia oficial con mucha finura, con mucha delicadeza, con mucha habilidad, y como decía, dando pellizcos que molestan, duelen, hieren. Esa es la triste realidad.
 
¿Cómo no ha declinado ese espíritu, esa convicción de defender esos dos elementos esenciales de la convivencia nacional, la justicia y la libertad, a lo largo de todo este tiempo?

El primer capítulo del libro se titula Acciones del resto de los panfleteros. Entonces, en este comienza ya el final del 59, cuando ya los panfleteros habían sido asesinados, y yo lo manifiesto ahí, que  el año  1960 se había iniciado con un sentido de mucho pesar, y yo me he sentido comprometido con los destinos de este país, y voy a dejar de formar parte del mundo de los vivos sintiéndome comprometido.

Recientemente cumplí 70 años el pasado 25 de diciembre, y quisiera que la vida me diera 70 más para yo, dentro de mis posibilidades, hacerle aporte a la lucha de lo mejor de nuestro pueblo por los derechos humanos, las libertades públicas, por adecentar en algo esta sociedad para que la juventud dominicana que a la política no se va como ahora, que solo se va a los partidos a hacer negocios, negocios sucios con una politiquería clientelista, burlándose del pueblo.

¿A propósito de este preocupante panorama que usted describe, ¿qué mensaje puede enviarle a la juventud dominicana?

A lo mejor de nuestra juventud, le digo que aquí no todo está perdido, que hay personas que pueden abrir las manos y de ellas no cae ni dinero robado ni sangre generosa de este pueblo, y eso lo hemos hecho simplemente con un sentido del deber, porque aquí hay algunas personas que creen que se inscribieron en la oficilía del Estado civil para ir al Palacio Nacional a hacer diabluras, bellaquería, a fomentar vicios sociales como el clientelismo, la corrupción, la impunidad, y al pueblo hay que hacerle ver que no todo está perdido.
 
Háblenos un poco sobre el contenido de este tipo y la forma en que se recopilaron todos estos testimonios.

Los personajes que menciono han sido convocados, y la mayor parte viven, y los que no viven tienen familiares cercanos. En ese libro figuran como testigos Héctor Aristy, Rafael-Fafa-Taveras, Ramón de Luna, los familiares de Onelio Espaillat, de Lorenzo Vargas, Víctor Joaquín Castellanos.

Ahí figuran Franklin Almeyda, José Israel Cuello Hernández, la Piqui Lora, Máximo López Molina, Aníbal Campani, el ex general Paulino Reyes de León.

Están en ese libro, y lo que se dice ahí, si no están los testigos vivos, están los documentos en los medios de comunicación.

Ahí hay un tintero escrito por Huchi Lora en 1979, que él tituló Un abogado mudo, y fue porque en ese momento me  condenaron a lo mismo a que Balaguer había condenado a Pablo Rafael Casimiro Castro y a Peña Gómez, de que el nombre de Negro Veras no se mencionara por ningún medio de comunicación.

Y eso está ahí como testimonio.

Ahí está el hecho cuando el doctor Gustavo Benzan, actualmente médico que ejerce en Santiago, convocó a una protesta en el parque Duarte en el 1971.

Ahí está el testimonio del doctor Aníbal Campani; el  doctor Salvador Jorge Blanco, cuando todavía no era presidente, o sea, ese libro recoge toda una serie de personas que andan por ahí, por las calles, y son testigos de esos hechos que estamos narrando ahí.

Y entonces, nosotros los hemos convocado, a Chilote Llenas, para que allí se sienten y digan; el doctor Humberto Castellanos, y te digo a ti, Quiroz, yo me siento bien por el hecho de que la generalidad de los testigos puedan decir: eso es así o no es así.

 ¿Qué significado o importancia tiene para usted este libro como aporte para la sociedad?

Si de algo puede servir este libro, es para que la juventud dominicana de hoy aprecie, valore, estas tímidas libertades públicas que nosotros disfrutamos hoy.

Estas libertades públicas no le fueron otorgadas al pueblo dominicano gratuitamente, ni llegaron en documentos desde el espacio sideral; han sido el trabajo tesonero, firme, decidido, desinteresado, consecuente y coherente de muchos dominicanos que han dicho presente en las distintas coyunturas que el pueblo dominicano lo ha requerido.

Y esta democracia representativa que vivimos hoy no es la que el pueblo dominicano merece ni por la que el pueblo ha luchado.

El pueblo dominicano se ha sacrificado por una democracia diferente, que sea pura, honrada, participativa; una democracia en la cual, el pueblo no solo participe en los procesos electorales, sino que también decida en las principales cuestiones del Estado.

En fin, lo mejor del pueblo dominicano ha luchado por una democracia funcional, sana, honesta, donde funcionen las instituciones, y donde la vara de la justicia alcance a los de arriba y a los de abajo,  y que no exista distinción para nadie, y si este documento, si este libro sirve para guiar a la juventud en algo, hemos obtenido un gran logro.

Antecedentes

Un libro que recoge muchos testimonios
“Justicia y libertad”

El nuevo libro del doctor Ramón Antonio Veras (Negro) fue editado por el Archivo General de la Nación, en base a una recopilación de testimonios de una serie de personajes que fueron víctimas de actos de represión y de intolerancia política, así como vivencias del autor desde sus años de estudiante hasta el inicio de su carrera en los estrados.



 



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